Antes de felicitarme por esta frase tan realista, tengo que deciros que no es mía.
Ayer en mi academia de inglés hablamos de ese tema. Lo cierto es que me sorprendió mucho lo bien que reflejaba la realidad esta frase. Os la explicaré.
La vida es una cuestión de suerte. Nacemos con ciertos aspectos de nuestra vida ya determinados: familia, lugar de nacimiento...
Pero algunos de ellos los podemos cambiar. Podemos escoger dónde vivir, a partir de una cierta edad, o decidir con quién estar, pero siempre respetando a los demás. En el momento en que dejamos de hacerlo, acaban nuestros derechos.
Ejemplo: un delincuente será detenido en cuanto haga daño a los demás, en cuanto les perjudique, y en la cárcel perderá sus derechos o, por lo menos, la mayoría de ellos.
La frase me ha encantado como reflexión sobre los derechos y la vida humana. Muy a nuestro pesar (o no) es así. Tenemos que dar gracias por lo que tenemos, y esta vida sin derechos no sería vida. Porque en España hemos ganado la lotería, manipulándola o no.
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