
¿Por qué dejar de ver series animadas o de jugar con muñecas?
No quiero dejar de ilusionarme con la Navidad: los regalos, las luces, los adornos, los tres Reyes Magos nunca dejarán de impresionarme.
Tampoco quiero dejar de soñar con ser una famosa cantante o actriz y triunfar en el mundo de la televisión, ¿se acabará el mundo por ello?
Sí, puedo parecer infantil, inmadura, todo lo que queráis, pero...¿de verdad sustituiríais todo eso por un trabajo que no te satisface en absoluto y en el que te pagan una miseria, por un hijo que no te obedece, ni siquiera respeta, o por horas estudiando para un examen que, desde un principio, estaba suspendido? Sí, todo podría salir bien: tener un trabajo perfecto y bien pagado, hijos maravillosos que acaben siendo importantes abogados o policías y aprobar ese examen pero, ¿qué pasará cuando algo no salga como esperemos?, no todo será perfecto. ¿Y entonces? Entonces, la punta del iceberg se habrá roto, y con ella nuestras esperanzas e ilusiones, y romper las ilusiones de un adulto es mucho pero que romper las de un niño: descubrir que Papá Noel no existe es muy diferente a perder un trabajo y no poder encontrar otro.
Con todo esto quiero decir, que sé que hay que pasar por ciertas fases en la vida, pero que no creo que ser adulto sea mejor que ser niño y, si no os había convencido ya, os diré que todos los adultos coincidirán conmigo en ello y, si no me creéis, no tenéis más que preguntar en cualquier parte.

