jueves, 14 de julio de 2011

Los sueños, sueños son.

A menudo, preferimos no dar importancia a los sueños, pero yo creo que tienen mucha importancia. Para mi, un sueño no es más que la manifestación de algo que al ser humano le afecta. Con esto quiero decir que no creo en las casualidades, que no creo que sea una coincidencia que soñemos solamente algunas veces. Si soñamos en un día concreto es porque en ese día nos ha pasado algo que nos ha hecho soñar con alguna cosa. Si bien es cierto que hay sueños que no tienen sentido (la mentalidad humana es muy compleja), yo creo que no debemos dejar de creer en los sueños. Pienso que siempre tienen un por qué, una explicación lógica, aunque nos cueste reconocerla. Pero, ¿por qué entonces tenemos tanto miedo de soñar? Será porque tenemos miedo de que los sueños se conviertan en pesadillas. ¿Qué pasa entonces? A todos nos aterroriza soñar con algo espeluznante y horrible, pero yo creo que es peor cuando los sueños nos enfrentan a nuestros peores temores, sean horripilantes, o no. Es horrible soñar con enamorarte de alguien con el que te sea imposible estar y, sin embargo, eso no sería malo para los demás, solo para ti. Y, lo peor, es cuando las pesadillas te afectan tanto que, incluso, llegas a ver a una persona de un modo totalmente diferente al que estabas acostumbrado a verla. De repente, esa persona se ha convertido en alguien con el que te asusta estar, y todo por culpa de un mal sueño. No dejemos que un mal sueño nos despierte de una noche mágica. No dejemos que nuestros miedos nos venzan, es la única forma de superarlos. Aprendamos de las pesadillas y dejémonos llevar por nuestros sueños más bonitos, porque nadie nos impide pensar que, algún día, se hagan realidad. Como he dicho antes, no dejemos de creer en los sueños.

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